End to end — un único ciclo gobernado, del brief a la reconciliación, no un control puntual.
Comparable — cada presupuesto, concurso y coste medido sobre una única baseline.
Independiente — con honorarios pagados solo por ti, nunca comisiones de los partners que evaluamos.
Los medios son la mayor partida de la mayoría de los presupuestos de marketing y la menos legible. El lenguaje especializado, los datos fragmentados y la compra intermediada erosionan la transparencia de medios: el coste se vuelve difícil de comparar y la calidad, difícil de ver. Lo que llega a final de año es un deck de performance de medios, no una auditoría.
VA mide los medios como un punto de control dentro de un sistema que también diseña, gobierna y reconcilia, de modo que cada hallazgo conecta con una decisión, no con otro informe. Cobramos honorarios, nunca un porcentaje de lo que encontramos, y no compramos medios. En el resultado no hay nada que tengamos que defender.
Medimos coste y calidad frente a condiciones de mercado comparables en TV, radio, prensa, OOH, digital y CTV. Cada canal se lee con su propia disciplina — un CPM competitivo no dice nada sobre si merecía la pena comprar ese emplazamiento.
En digital, la complejidad es donde se esconde el desperdicio. Analizamos el soporte, el tipo de compra, la plataforma, el target, el formato y el supply path, para que lo que comparas sea genuinamente equivalente.
Las impresiones servidas no son impresiones vistas. Verificamos viewability, tráfico inválido y exposición a riesgos de brand safety, para juzgar la entrega digital por lo que llegó de verdad a una persona.
Una compra eficiente no repara un plan débil. Leemos si el mix de canales, la lógica de inversión y el despliegue se sostienen frente al objetivo de negocio — no solo frente al precio de mercado.
Leemos la efectividad de los medios en todo el portfolio —contribución, elasticidad y retorno— y sometemos esa lectura a prueba con experimentos de incrementalidad. La reasignación se apoya en evidencia convergente, no en un único modelo.
Realizamos la auditoría de compliance contractual: lo comprado, lo entregado y lo facturado frente a lo contratado — rappels, medios no facturados, costes repercutidos y saldos de cierre. El valor que se recupera aquí siempre fue tuyo.
La eficiencia en medios ya no es solo económica. Hacemos visibles las impresiones desperdiciadas y el coste en carbono del plan, para que la performance responsable se mida en lugar de asumirse.
Coste y calidad comparados en términos homogéneos, canal a canal.
Ruta de compra, plataforma y formato, vistos con la claridad suficiente para actuar.
Contribución contrastada, no afirmada.
Cost saving y cost avoidance separados y vinculados a la baseline.
Descubre cómo marcas como la tuya han convertido una ejecución gobernada en valor medible.
La agencia informa sobre los medios que compró. La auditoría de medios mide esa compra de forma independiente —cobramos solo honorarios, y solo del anunciante—: el precio frente a condiciones de mercado comparables, la calidad frente a cómo se construyó el emplazamiento y el efecto frente a lo que produjo la inversión. VA lleva la auditoría; la agencia lleva la campaña.
La entrega in-flight —pacing, make-goods y condiciones contractuales exigidas mientras la campaña está en marcha— corresponde a Execution Oversight. Media Investment Intelligence mide la inversión después de la compra: comparada, auditada y contrastada.
No. VA cobra solo honorarios: nos paga el anunciante, nunca los medios ni las agencias, y nunca un porcentaje de lo que la auditoría recupera. No compramos medios — en la medición no hay nada que tengamos que proteger.
El valor que una auditoría hace aflorar solo cuenta cuando se reporta — el cost saving separado del cost avoidance, sobre una única baseline.
La auditoría prueba el precio; el análisis de ROI prueba el retorno — la eficiencia medida sobre toda la inversión.